La salida fin de curso está programada para el día 24 de junio, lunes. Iremos a Oviedo.
Os mantendremos informad@s.
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Este mes estamos leyendo una obra singular de Ramón Pérez de Ayala, que divide la historia en dos partes: la primera, “Tigre Juan” y la segunda, “El curandero de su honra”. Como podréis advertir la segunda parte resulta muy interesante porque describe la vida de cada protagonista de forma paralela y para ello se ayuda de la división en columnas paralelas.
Oviedo, 9 de agosto de 1880. Bautizado en la iglesia de San Isidoro, Oviedo. Su padre, Don Cirilo, oriundo de Tierra de Campos (provincia de León) fue un comerciante de textiles que en su juventud residió en Cuba. Perdió a su madre, Doña Luisa, asturiana, en su primera infancia. Siempre se resintió de esta orfandad, padeciendo soledad y miserias afectivas derivadas, además, de estar la mayor parte de su mocedad interno en colegios de la Compañía de Jesús. Estudió derecho en Oviedo bajo la protección de Leopoldo Alas, «Clarín». Allí entró en contacto con los pensadores del krausismo, entre ellos Rafael Altamira, Posada y otros. Dispuso de la excelente biblioteca del marqués de Valero de Urría. Por entonces se deja melenas y viste con chaleco y monóculo como un dandi y exhibe una personalidad volteriana y liberal. Le atrae tanto el regeneracionismo de sus mentores como el decadentismo estético de la Europa de preguerra. Aborrece el conservadurismo burgués de la ciudad de Oviedo, que en su obra aparece bajo el nombre de «Pilares».
Viajó por Francia, Italia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos y fue corresponsal de guerra durante la del 14 para La Prensa de Buenos Aires. De su visita a los campos de batalla surgió su obra Hermann encadenado (1917). En 1927 obtiene el Premio Nacional de Literatura. En 1928 es elegido miembro de la Real Academia Española.
En 1931, con José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, firma el manifiesto «Al servicio de la República», manifiesto antimonárquico que tuvo extraordinaria influencia sobre la opinión pública y valió a los tres el apelativo de «padres espirituales de la República». El Gobierno de la República le nombró director del Museo del Prado y en 1932, Embajador en Londres. Sobre este periodo de su vida, figuran numerosas alusiones, más bien burlonas, en las Memorias de Manuel Azaña. Descontento con el rumbo político pre-revolucionario que imponía en España el Frente Popular dimitió de su cargo en junio de 1936 y al iniciarse la Guerra Civil Española se exilió a Francia. Dos hijos suyos se alistaron como voluntarios en el Ejército Nacional y Pérez de Ayala explicó y defendió su toma de posición en una «carta abierta» publicada el 10 de junio de 1938 en el diario londinense The Times.
Vivió sucesivamente en París y en Biarritz y más tarde en Buenos Aires, donde fue nombrado agregado honorario de la Embajada de España. Regresó provisionalmente a España en 1949 para resolver algunos asuntos personales, regresando después a la Argentina. Diversos reveses familiares y sociales le sumieron en una aguda depresión. Cada vez más alejado de sus «muertos», los libros, colaboraba cada vez menos en los periódicos, donde su firma ya no era requerida con el apremio de antaño. La amputación de la pierna del menor de sus hijos, primero, y la muerte, después, del mayor, fueron los golpes de gracia que hicieron del suyo un verdadero «dolorido sentir» y lo que le decidió a volver a Madrid, en diciembre del 54. Había pasado fuera de España veinte años. Sus libros en la España nacional no tenían libre circulación y los americanos estaban prohibidos. A pesar de los esfuerzos que hizo para congraciarse con los nuevos gobernantes, estos parece que le desdeñaron con la vieja frase de «Roma no paga a traidores». Tras varias visitas ocasionales, acabó regresando definitivamente a España en 1954 y desde entonces allí residió, publicando regularmente artículos sobre temas literarios en el diario ABC. Murió en Madrid unos días antes de cumplir 82 años.
En cuanto a su producción narrativa, los críticos suelen distinguir dos etapas en su actividad novelística.
En la primera, correspondiente a su época juvenil, aparece como un escritor realista con una visión pesimista de la vida, que se trasluce a través de una sutil ironía.
Con Belarmino y Apolonio (1921) empieza su segunda etapa, donde abandona el realismo en favor del simbolismo caricaturesco y el lenguaje se recarga con componentes ideológicos propios del ensayo. Tigre Juan (1926) es considerada como la mejor novela de Pérez de Ayala, y refleja la evolución de un hombre extremadamente machista hacia una comprensión más humana mediante el torcedor de la infidelidad de su mujer. La segunda parte, El curandero de su honra, constituye un sutilísimo examen psicológico del machismo, que coloca a Pérez de Ayala en la cima de la narrativa psicológica en castellano.
El estilo de Ramón Pérez de Ayala se caracteriza por la ironía y el uso de un lenguaje muy refinado, donde abundan las alusiones, las citas encubiertas y la intertextualidad, por la abundancia de cultismos y helenismos y por el uso ocasional de las técnicas degradantes del esperpento. El perspectivismo y el contrapunto son técnicas que a veces utiliza, dividiendo incluso la página en dos columnas para contrastar puntos de vista. En su primera etapa reproduce de forma casi naturalista los sonidos.
Muerte de un viajante es la obra teatral más conocida del dramaturgo Arthur Miller. Con ella recibió el premio Pulitzer en 1949, además del premio Tony y el premio de la crítica de Nueva York.
Willy Loman ha trabajado como viajante de comercio durante toda su vida para conseguir lo que cualquier hombre desea: comprar una casa, educar a sus hijos Biff y Happy, darle una vida digna a Linda, su mujer. Willy piensa que si le gustas a la gente todo es más fácil y triunfas en la vida, pero sin embargo, poca gente lo recuerda tras muchos años en el oficio.
A sus sesenta y tres años está extenuado; pide un aumento de sueldo, pero se lo niegan y acaba siendo despedido “por su propio bien”, pues ya no rinde en su trabajo como antes. Todo parece derrumbarse: no podrá pagar la hipoteca de la casa y, para colmo, sus dos hijos no hacen nada productivo. ¿No se ha sacrificado siempre para que estudiaran y tuvieran un futuro? A medida que avanzan las horas, la avalancha de problemas crece de modo imparable, pero Willy vive otra realidad, en otro mundo: ¡ha soñado con tantas cosas!… Ha sido un trabajador perfecto, un padre perfecto y marido: ¿dónde está el error?, ¿en él o en los demás?
Al ver que su vida se derrumba decide suicidarse para que sus hijos cobren el dinero del seguro. Solo su familia asiste al funeral, es aquí cuando Biff se da cuenta que ni él ni su padre son hombres extraordinarios y se desliga de los ideales de este, en cambio Happy no acepta que su padre estaba equivocado, lo mismo pasa con Linda que se pregunta donde están todos los amigos de su marido.
Arthur Miller comenta: “la tragedia de Willy Loman está en que dio su vida, o la vendió, para descubrir que la había desperdiciado. El que siga habiendo tantos Willy en el mundo se debe a que el hombre se supedita a las imperiosas necesidades de la sociedad o de la tecnología aniquilándose como individuo. Pero la obra trata de algo aún más primitivo. Como muchos mitos y dramas clásicos, es una historia sobre la violencia en el seno de las familias”.
La próxima sesión será el martes 7 de mayo a las 19.00
Fue hijo de una familia de inmigrantes judíos polacos de clase media. Su padre, Isadore, poseía una próspera empresa textil, lo que permitió a la familia vivir en Manhattan, junto a Central Park. Sin embargo, la Gran Depresión acabó con la empresa familiar, por lo que la familia tuvo que mudarse a un modesto apartamento en Brooklyn. Este apartamento le serviría posteriormente como modelo de la vivienda del protagonista de Muerte de un viajante.
Acabado el bachillerato, trabajó en un almacén de repuestos para automóviles para poder costearse la universidad. Estudió periodismo en la Universidad de Míchigan, en la cual recibió el primero de los premios de su vida, el Premio Avery Hopwood, gracias a uno de sus primeros trabajos, “Honor at Dawn “. Tras su graduación (1938), se trasladó nuevamente a Nueva York, donde se ganó la vida escribiendo guiones radiofónicos.
Se casó en tres ocasiones. El 5 de agosto de 1940 contrajo matrimonio con su novia del colegio, Mary Slattery, la hija católica de un vendedor de seguros. La pareja tuvo dos hijos, Jane y Robert (un director, escritor y productor). El matrimonio se divorció en 1956. También estuvo casado con Marilyn Monroe (1956-1961, divorciados) y con la fotógrafa de prensa Inge Morath (1962-2002, año en el que Inge muere). Con Inge tuvo dos hijos, el segundo de los cuales nació con síndrome de Down y fue internado en cuestión de días en una institución pública. Miller jamás hablaba de este hijo y mostraba escaso o nulo interés por él. Solo lo reconoció en su testamento, haciéndole heredero a partes iguales con sus tres hermanos.
Ya desde sus primeros títulos deja entrever lo que sería el elemento fundamental de toda su obra: la crítica social, que denuncia los valores conservadores que comenzaban a asentarse en la sociedad de Estados Unidos. Su consagración definitiva se produce en 1949, con Muerte de un viajante, en la que denuncia el carácter ilusorio del sueño americano. En 1988, Miller declararía: Jamás imaginé que adquiriría las proporciones que ha tenido. Era una obra literal sobre un vendedor, pero luego se convirtió en un mito, no sólo aquí, sino en muchas otras partes del mundo. Afirma también:Trabaja uno toda la vida para comprar una casa, y cuando, por fin, la casa ya es de uno… no hay quien viva en ella, con la misma postura acerca de las consecuencias del capitalismo. La obra fue galardonada con el Premio Pulitzer, con tres Premios Tony y de nuevo con el de la Crítica de Nueva York.
Las brujas de Salem (The crucible, 1953). En esta obra se sirve de un acontecimiento real del siglo XVII para atacar la caza de brujas dirigida por el senador McCarthy de la que él mismo fue víctima. También en la década de 1950 publicó Recuerdo de dos lunes (1955) y Panorama desde el puente (1955), llevada con éxito al cine y al teatro y con la que obtuvo su segundo premio Pulitzer. El 29 de junio de 1956 se casó con Marilyn Monroe, matrimonio que duraría cuatro años y medio.
Miller es conocido por su intenso activismo político y social. Arremetió contra la deshumanización de la vida estadounidense; se aproximó al marxismo, criticándolo más tarde; se opuso activamente a la caza de brujas de McCarthy y denunció la intervención de Estados Unidos en Corea y Vietnam. Fue delegado en la convención demócrata de 1968, pero terminó en una posición escéptica respecto de la política. Como escritor, obtuvo su mayor éxito con la publicación en 1987 de su autobiografía A vueltas al tiempo.
En 1998 escribió Las conexiones del señor Peter y en 2000 vuelve a estrenar en Broadway El descenso del monte Morgan, escrita en 1991 y para la que tardó diez años en encontrar una producción adecuada
Recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2002.
La Federación de Compañíes de Teatru Asturianu (FETEAS) ha convocado el VI Certamen de testos dramaticos n’ asturianu. En el siguiente enlace tenéis más información sobre este concurso:
http://www.feteas.org/noticias/teatru_bases.pdf
También se ha convocado el Premio de Novela “Café Gijón”. Más información en la web del ayuntamiento de Gijón:
http://bibliotecas.gijon.es/page/6017-premio-de-novela-cafe-gijon