Estamos leyendo: Tendidos en la oscuridad

abril 19, 2011

Con la publicación en 1951 de Tendidos en la oscuridad, su primera novela, William Styron se colocó en la primera línea de los escritores norteamericanos de posguerra y obtuvo un inmediato reconocimiento internacional. The New York Times calificó la novela de «triunfo de la caracterización», y el New York Times Book Review señaló que contenía el «pasaje más poderoso de monólogo femenino desde el soliloquio de Molly Bloom en Ulises». El tiempo no ha hecho más que confirmar las primeras sensaciones de la crítica: acababa de aparecer una nueva voz que fluía al lado de Faulkner, Scott Fitzgerald, Truman Capote…

Estados Unidos, primera década de los años cuarenta. Styron nos sumerge en la historia de una familia, bien situada económicamente, anclada en una educación decimonónica frente a una nueva generación más moderna. El Sur asoma oscuro y siniestro en el trasfondo de la novela, lanzando su retórica bíblica, su conflicto entre una tradición fundamentalista frente al escepticismo moderno con sus contradicciones raciales, y la industrialización de una sociedad rural.

Una novela extraordinariamente poderosa y el retrato de una familia que, en palabras de Sir Thomas Browne, «yace en la oscuridad».

Durante el otoño de 1947, Styron había redactado ya un plan bastante detallado para la novela: sabía que giraría alrededor de Peyton Loftis, una joven problemática de una problemática familia sureña, y sabía, o creía saber, que la novela tendría tres partes y que cada parte tendría de diez a quince capítulos. «Cada capítulo», escribió en su descripción del proyecto, «estará precedido de un monólogo, directo o interior, diseñado para echar luz sobre Peyton y su historia». Aprendiz en busca de maestros, Styron se había visto seducido por Faulkner y las primeras páginas de El ruido y la furia; la narración desde la mente del idiota Benjy Compson sirvió de modelo para Maudie Loftis, la hermana retrasada de Peyton.

La próxima reunión será el 3 de mayo a las 19.00

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William Styron

abril 19, 2011

William Styron nació en Newport News, en el estado de Virginia, en 1925. La infancia de Styron fue difícil: su padre, ingeniero naval, sufría de depresión, y su madre murió de cáncer antes de cumplir los cuarenta años.

Dejó los estudios para enrolarse en la marina cuando estaba concluyendo la Segunda Guerra Mundial. Aunque alcanzó el grado de teniente, no llegó a combatir, ya que Japón se rindió cuando su barco acababa de zarpar de San Francisco. En 1947 se graduó en Literatura inglesa por la universidad de Duke.

Tras su graduación, trabajó como editor para la editorial McGraw-Hill, en Nueva York de la que acabó provocando su despido para empezar a trabajar en su primera novela, Tendidos en la oscuridad que tuvo un gran éxito.

Pasó una larga temporada en Europa. En París hizo amistad con Romain Gary, Peter Matthiessen, James Baldwin, e Irwin Shaw, entre otros. En Italia contrajo matrimonio con la escritora Rose Burgunder en la primavera de 1953.

Sus experiencias durante esta época están presentes en su novela Esta casa en llamas que no fue bien acogida.

Su siguiente novela,  Las confesiones de Nat Turner causó una gran controversia y varios críticos afroamericanos tildaron de estereotipo racista el retrato que Styron hacía de Nat Turner. Otros, en cambio valoraron positivamente la novela, que logró un importante éxito de ventas, e incluso obtuvo, en 1968, el Premio Pulitzer.

Su siguiente novela, La decisión de Sophie, se publicó en 1979. En ella se relata la historia de Sophie, una polaca católica superviviente de Auschwitz, y de su admirador Stingo y fue premiada con el National Book Award en 1980.

Ese mismo año, cayó en una profunda depresión, que recrearía posteriormente en sus memorias, Esa oscuridad visible.

Murió de neumonía, a los 81 años de edad, en Martha’s Vineyard.