Apuntes sobre una discusión: Del ojo al hueso

mayo 31, 2011

Si partimos de la base de que en España no se lee poesía, o no se lee toda la que se debiera, si al hacer memoria de lo leído nos damos cuenta de que en los últimos años se ha escrito grandes poemas que desconocíamos; entonces es el momento de enfrentarnos a ella con la decisión suficiente como para apartar de nuestro pensamiento la idea de que la poesía es algo lejano, críptico, algo que se lee por obligación pero que no se entiende.

Una vez que, tomada la decisión, el lector se enfrenta a la lectura, espera encontrarse con un poema narrativo o simbólico, sencillo o complicado, que le haga entender lo que lee. Pero en el caso de Olvido García Valdés no ocurre lo que se espera, y es posible que el lector bienintencionado tropiece sin querer con las nuevas formas de expresión, que en los últimos años han fermentado en el panorama poético.

 Del ojo al hueso es un poemario que trata de resumir una trayectoria vital, un paseo desde la vida retratada en los ojos de las aves, hasta la muerte. Démonos cuenta de que no es más que la misma temática que se repite, que preocupa, desde, por ejemplo, Jorge Manrique.

 Un poemario que nos expresa las inquietudes sobre la vida y la enfermedad y la soledad y el lenguaje y la falta de lenguaje, o dicho de otra manera, la muerte. Y que la importancia de este conjunto de poemas reside en la forma de decir, de expresar, de unir palabras que formen imágenes y por ende, sentimientos.

Patricia Núñez.

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Estamos leyendo: Memorias de Adriano

mayo 18, 2011

En la novela histórica el escritor da una versión de lo que aconteció, y eso es lo que hace Marguerite Yourcenar en Las memorias de Adriano. Lo recrea desde esa realidad comprobada de donde proviene y que ella aprehendió de sus indagaciones históricas. El resultado es una autobiografía imaginada que a ella le sirve para emprender su novela y resolver con ésta la honda inquietud que le produjo una reflexión de Flaubert: “Los dioses no estaban ya, y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento en que el hombre estuvo solo”.

El proceso de gestación del libro como tal tuvo una duración de largos años. En 1951 se edita por primera vez, y el mundo recibe una joya literaria en la que la historia, la ficción, y la poesía se entremezclan primorosamente, y le hacen un texto casi insuperable en su género.

Para hacer ese recorrido a través del Imperio Romano y de la mente de Adriano, uno de los emperadores del siglo II de nuestra era, la autora escoge narrar en primera persona. Esta elección la justifica así la propia Marguerite Yourcenar: “Si decidí escribir estas Memorias de Adriano en primera persona, fue para evitar en lo posible cualquier intermediario, inclusive yo misma. Adriano podía hablar de su vida con más firmeza y más sutileza que yo”. Y se cumplieron los propósitos de la autora porque su personaje Adriano encontró un medio propicio para exteriorizar los aspectos más íntimos de su vida con una lucidez e inteligencia, que el lector valorará correspondiéndole con atención y entrega.

Los consejos y las recomendaciones del emperador a Marco Aurelio constituyen un tratado de filosofía que convence y que lo empuja a uno como lector a querer llegar hasta la última página de este recorrido por el testimonio de una vida que se consume inexorablemente, y que fue la vida a la que Marguerite Yourcenar quiso levantarle un monumento que no está construido de piedra sino de su prosa hecha memoria.

Nos reuniremos próximamente el día 31 de mayo a las 19.00


Marguerite Yourcenar

mayo 18, 2011

Marguerite Yourcenar, pseudónimo de Marguerite Cleenewerck de Crayencour (siendo Yourcenar un anagrama de Crayencour) (Bruselas, Bélgica, 8 de junio de 1903 – Northeast Harbor, Mount Desert Island, Estados Unidos, 17 de diciembre de 1987), fue una novelista, poeta, dramaturga y traductora francesa.

Marguerite Cleenewerck de Crayencour nació en Bruselas (Bélgica) y fue educada por su padre en una finca en el norte de Francia. Su madre murió a los 10 días de su nacimiento por complicaciones en el parto. Su padre provenía de una familia aristocrática francesa y su madre era belga. Se crió en la casa de su abuela paterna. Yourcenar leía a Racine y a Aristófanes a la edad de ocho años. Su padre le enseñó latín a los 10 y griego clásico a los 12.

A partir de 1919, abandona su nombre de pila y empieza a firmar como Marguerite Yourcenar. Su primera novela Alexis fue publicada en 1929. Su mejor amiga en ese momento, una traductora llamada Grace Frick, la invita a Estados Unidos, donde dará clases de Literatura comparada en la ciudad de Nueva York. Yourcenar era bisexual[1] y ella y Frick se harán amantes en 1937 y seguirán juntas hasta la muerte de Frick en 1979 a consecuencia de un cáncer de mama.[2]

Tradujo al francés Las olas de Virginia Woolf, en 1937, Lo que Maisie sabía, de Henry James, en 1947 y a Yukio Mishima.

En 1951 publica en Francia la novela Memorias de Adriano (en francés Mémoires d’Hadrien), en la que estuvo trabajando durante una década. La novela fue un éxito inmediato y tuvo una gran acogida por parte de la crítica.

En Memorias de Adriano, Yourcenar recrea la vida y muerte de una de las figuras más importantes del mundo antiguo, el emperador romano Adriano. La obra está escrita a modo de larga carta del emperador a Marco Aurelio, su sucesor e hijo adoptivo. Adriano explica su pasado, describiendo sus triunfos, su amor por Antínoo y su filosofía. Memorias de Adriano fue una novela pionera que ha servido de influencia en la posterior novelística histórica y se ha convertido en una obra maestra moderna.

Fue la primera mujer elegida miembro de la Academia francesa en 1980, aunque desde 1970 ya pertenecía a la Academia belga. Una de las más respetadas escritoras en lengua francesa, tras el éxito de Memorias de Adriano, siguió publicando novela, ensayo, poesía y tres volúmenes de memorias.

Yourcenar vivió la mayor parte de su vida en su casa Petite Plaisance, en Mount Desert Island, en el estado de Maine. La casa es ahora un museo dedicado a su memoria.

Obra

•             El jardín de las quimeras (Le jardin des chimères) (1921) (poemas)

•             Los dioses no han muerto (Les dieux ne sont pas morts) (1922) (poemas)

•             Alexis o el tratado del inútil combate (Alexis ou le traité du vain combat) (1929) (novela)

•             La nueva Eurídice (La nouvelle Eurydice) (1931)[3]

•             El denario del sueño (1934) (novela)

•             Fuegos (Feux) (1936) (poema en prosa)

•             Los sueños y las suertes (Les songes et les sorts) (1938)

•             Cuentos orientales (Nouvelles orientales) (1938)

•             El tiro de gracia (Le coup de grâce) (1939)

•             Memorias de Adriano (Mémoires d’Hadrien) (1951) (novela, traducida al español por Julio Cortázar, entre otros)

•             Electra o la caída de las máscaras (Électre ou la chute des masques) (1954)

•             Las caridades de Alcipo (Les charités d’Alcippe) (1956)

•             A beneficio de inventario (1962) (ensayos)

•             Opus nigrum (L’Œuvre au noir) (1968) (Prix Femina)

•             Teatro I y Teatro II (1971) (obras teatrales)

•             Recordatorios (1973) (primera parte de la trilogía familiar El laberinto del mundo)

•             Recuerdos piadosos (Souvenirs pieux) (1974)

•             Archivos del norte (Archives du Nord) (1977) (segunda parte de la trilogía familiar El laberinto del mundo)

•             El cerebro negro de la Piranèse (Le cerveau noir de Piranèse) (1979) (ensayo)

•             Mishima o la visión del vacío (Mishima ou la vision du vide) (1980) (ensayo)

•             Como el agua que fluye (Comme l’eau qui coule: Anna, soror…, Un homme obscur, Une belle matinée) (1982)

•             El tiempo, gran escultor (Le temps, ce grand sculpteur) (1983) (ensayos)

•             ¿Qué? La eternidad (Quoi? L’Éternité) (1988) (tercera parte de la trilogía familiar El laberinto del mundo, publicada póstumamente; inacabada)

•             Peregrina y extranjera (1989) (recopilación póstuma de ensayos).


Estamos leyendo: Del ojo al hueso

mayo 17, 2011

Todos los libros que ha publicado Olvido García Valdés cruzan siempre una línea de sombra, son meridianos en un progreso de crecimiento existencial y poético. “Cada libro es un tramo de tu vida”, ha escrito la autora.

     Se produce con su libro Del ojo al hueso un hecho de extrema y rara naturalidad: vida y muerte están en su médula entretejidas, convocadas con una energía productiva de sentido poético, desde el arranque mismo. Hay una dialéctica, pues ya no se oponen lo blanco y lo negro, conviven indisociables, por la fuerza de una escritura que, acrecentada libro a libro, teje, pelea y une. A diferencia de aquella proclama del joven Aragon: “No existimos más que en función de este conflicto, en la zona donde chocan lo blanco y lo negro. ¿Y qué me importa a mí lo blanco o lo negro? Ellos pertenecen al reino de la muerte”, ahora el conflicto se hace poético, no mediante la oposición, sino gracias a que es pura vida, escrita desde su misma raíz, en contradicción productiva de sentido. Recogen el ojo y la voz, con cuidados y atenciones, naturalezas, modos sociales y políticos, figuras, en una rara fenomenología, un herbario vivo en el que se muestra la diversidad del mundo. En una poesía que no convoca a las imágenes por asociación libre, es la propia lengua la que genera sus metamorfosis, cuerpo y música que procede, dentro del poema, mediante un montaje por grados y, de pronto, saltos absolutos, tal como pedía Kierkegaard para la razón. Organicidad crecida sin la férula del yo, que sólo quiere ser pura atención y cuidado, pero emite sentencias de la razón poética: “El mundo es fantasmal y está vivo”. Y cada tanto, llega un poema que parece contener el libro entero, trenza, melodía metamorfoseada, no se interrumpe. La repetición genera una sintaxis móvil y fluyente, como quiso Lezama: “Toda simetría verdadera genera una simetría traslaticia”. Pero se trata de un ciclo, un “aliento” que hace visible el retorno de todo lo nombrado, bajo diversas especies, desvelamiento de dones: “Como si un cuervo nos trajera pan y carne”, modos del pensar: “la corriente/ continua de la vida se derrama/ en la apariencia presente”.

La próxima reunión es el martes 17 de mayo a las 19.00


Olvido García Valdés

mayo 6, 2011

Santianes de Pravia, Asturias (España), 2 de diciembre de 1950.

Licenciada en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la Universidad de Valladolid, es profesora de Lengua Española y Literatura en el Instituto El Greco de Toledo; fue también Directora del Instituto Cervantes de Toulouse (Francia). Es codirectora de la revista Los Infolios y fue cofundadora y miembro del consejo editor de El signo del gorrión. Sus poemas se recogen en diversas antologías, como La prueba del nueve (1994), Ellas tienen la palabra (1997), El último tercio del siglo (1968-1998). Antología consultada de la poesía española (1998), o Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (2002). Sus poemas han sido traducidos al francés, inglés, alemán, sueco y portugués.

 Su obra podría dividirse en tres etapas. La primera la conforman sus tres primeros trabajos, «El tercer jardín» (1986), «Exposición» (1990) y «ella, los pájaros» (1994); la segunda integra un solo libro, «caza nocturna» (1997); y la tercera es la que compone «Del ojo al hueso» junto a «Y todos estábamos vivos», muy marcada por la presencia de la muerte, que transfigura lo real y la existencia. Sus libros se caracterizan por la mezcla de lo breve y fragmentario con lo extenso, y del verso con la prosa, así como por el ascetismo verbal y las insólitas transiciones.

 El poema no es un artificio que pretende construir un mundo paralelo con igual valor al del mundo, sino que más bien, para la poeta, el mundo está ahí, con sus dosis mezcladas de nítida realidad y de intensa e hiriente irrealidad. Desde esta perspectiva -ha escrito Eduardo Milán- “logra imprimir una libertad resplandeciente, atravesada de dolor, buceadora de relato, suspendida de fragmento. De cara siempre a lo real -que materialmente investiga-, esa poesía actúa con una sobriedad de sorpresa, pautada por un ritmo que sostiene cambios imprevistos como un clima, como una estación”.

Poesía

Libros:

•          El tercer jardín, Ediciones del Faro, Valladolid, 1986.

•          Exposición, Ferrol, 1990, premio Ícaro de Literatura.

•          Ella, los pájaros, Diputación, Soria, 1994, premio Leonor de Poesía.

•          Caza nocturna, Ave del Paraíso, Madrid, 1997 (ha sido traducido al sueco:Nattlig jakt, traducción de Ulf Eriksson, Ariel Skrifter 27, Stockholm, 2004; y al francés:Chasse nocturne, traducción de Stéphane Chaumet, L’Oreille du Loup, París, 2009).

•          Del ojo al hueso, Ave del Paraíso, Madrid, 2001.

•          La poesía, ese cuerpo extraño (Antología), Oviedo, 2005.

•          Y todos estábamos vivos, Tusquets, Barcelona, 2006, premio Nacional de Poesía 2007.

•          Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1982-2008). Prólogo de Eduardo Milán. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2008.

Plaquettes:

•          Mimosa de febrero, Astrolabio, Palencia, 1994.

•          Si un cuervo trajera, La Borrachería, Lucerna, Zamora, 2000.

•          Todo acaba cayendo del lado que se inclina, Edición a secas, Buenos Aires, 2002.

•          Siete poemas. Con monotipos –Serie Babel 15106- de Luis Costillo. Escuela de Arte, Mérida, 2006.

Ensayo

•          Teresa de Jesús Barcelona, 2001.

•          Los poetas de la República (en colaboración con Miguel Casado), Barcelona, 1997.

En volúmenes colectivos:

•          Perdidas en el espacio. Formas de ocupar, recorrer y representar los lugares. V.V. A.A. (Coord. Asun Bernárdez). Huerga y Fierro, Madrid, 1999.

•          En torno a Velázquez. V.V. A.A. (Coord. Miguel Ángel Ramos) Comunidad de Madrid, Madrid, 1999.

Traducciones

•          Pier Paolo Pasolini, La religión de mi tiempo Barcelona, 1997.

•          Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva, El canto y la ceniza. Antología poética (en colaboración con Monika Zgustova), Barcelona, 2005.

•          Pier Paolo Pasolini, Larga carretera de arena. La Fábrica Editorial, Madrid, 2007.

Textos en Catálogos de exposiciones

•          “Locus oculus solus”, en Anselm Kiefer: El viento, el tiempo, el silencio. Palacio de Velázquez, junio-septiembre de 1998. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 1998.

•          “Octubre o colibrí”, en Javier Fernández de Molina: El sueño del colibrí. Galería Rayuela. Madrid, noviembre-diciembre de 1998.

•          “Descendimiento”, en Antoni Tàpies: Obra recent. Galería Toni Tàpies. Edicions T, Barcelona, noviembre de 1998-enero de 1999.

•          “El escribiente: carta al universo”, en Zush: La campanada. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, junio-agosto de 2000.

•          “El corazón more geometrico”, en Vicente Rojo: Volcanes construidos. Galería Juan Gris, Madrid, noviembre-diciembre de 2002.

•          “La sangre, el aire”, en José Manuel Broto: Rever. Arte Español para el Exterior, MAE/SEACEX, Madrid, 2003.

•          “Vincent: la sombra debida”, en Luis Costillo: Vincent. MEIAC, Badajoz, diciembre de 2004-enero de 2005.

•          “Lugar de paso”, en José-Miguel Ullán: Agrafismos. Escuela de Arte de Mérida/Instituto Cervantes, Mérida-Madrid, 2008.

PREMIOS.

•          1989 – Accésit del Premio Esquío de Poesía en Lengua Castellana.

•          1990 – Premio Ícaro de Literatura.

•          1993 – Premio Leonor de Poesía.

•          2007 – Premio Nacional de Poesía (España) por su obra Y todos estábamos vivos.


Apuntes sobre una discusión: Sobre los acantilados de mármol

mayo 3, 2011

Nos encontramos ante un libro de tono mítico y simbólico que fue publicado en Alemania a finales de 1939.

El narrador y su hermano Otón viven en la Ermita de las Rudas, un bello lugar enclavado en los acantilados de mármol, en un país denominado La Marina.Anteriormentese habían visto involucrados en las guerras que su país sostenía con los países colindantes; ya cansados, ya decepcionados, decidieron retirarse a la ermita y practicar el estudio de la botánica.

Pronto se ven amenazados por las huestes de los bosques y las revueltas provocadas por el Guardabosque Mayor. Gradualmente se dan cuenta del alcance de ese azote que resulta devastador en el momento en que, buscando una orquídea, se encuentran conla Barracade los Desolladores: el lugar donde los habitantes de los bosques descuartizan a sus víctimas.

El narrador es consciente de que se avecinan nuevos tiempos y que estos tan sólo acarrearán una consecuencia: la venida de la nada, el fin, donde el hombre no puede aferrarse.

Es el Guardabosque Mayor el que representa este nihilismo, esta nada que se permite sembrar y que vacía de contenido a los hombres y a las cosas. En cierta manera también lo sufren los protagonistas cuando hablan del tedio que los acomete (spleen).

Aún faltan detalles de tinte simbólico como las víboras que morabanla Ermitade las Rudas, la personalidad del padre Lampros, la flexibilidad temporal del relato: desde la antigua Grecia (se mencionan templos de dioses), la Edad Media (aparecen armas) hasta la actualidad (alusiones a la guerra).

Precisamente por su carga simbólica, viviente, pujante, se trata de una lectura que no pretende dejar indiferente al lector: bien por su profunda y contundente prosa, bien por su generosa recreación de un rico y sugerente universo, que no es más que  la repetición de los paisajes de la vida de Jünger.