Visita al Centro de Interpretación Armando Palacio Valdés

junio 10, 2011

El día 24 de junio haremos una visita a la casa de Armando Palacio Valdés. Saldremos en autobús desde el Centro Integrado sobre las 4:45 con destino a Entralgo(Laviana) donde conoceremos más a fondo a este interesante escritor. Sobre las 7, pasaremos a tomar un refrigerio para despedir el curso. 

Contamos con vosotros. Si os apetece ir, llamad a la biblioteca de El Llano.
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Estamos leyendo: Donde nadie me llama

junio 10, 2011

“[…], libros como este libro de libros que ahora nos entrega para que dispongamos en un solo volumen de treinta años de escritura, no habrían sido posibles sin la aplicación de esa Arte magnética que el poema nerudiano propone y que la poesía de Beltrán encarna de modo ejemplar: De tanto amar y andar salen los libros […]

[…] Los de Beltrán son, podríamos decir, los versos de un caminante que, acompañado a solas, pone las calles en el mapa del poema, deambula por los espacios abiertos y por los reductos públicos y privados de la sociabilidad urbana para inventariar, pero sobre todo para inventar, una ciudad a la medida del hombre de nuestros días, con todas sus fortunas y con todas sus adversidades.

[…] para el autor la poesía tiene un valor terapéutico. Y por eso es útil.

Si son elocuentes las palabras ajenas que Beltrán coloca al frente de este volumen, no lo resultan menos las suyas que cierran el último poema (“Esta casa es contigo”), pues sintetizan, en una posición de nuevo relevante, el credo estético que viene construyendo desde los inicios de su obra, y no sólo en forma de libro, sino en las otras muchas en las que cristaliza su voluntad de intervención pública […].

La poesía de Fernando Beltrán ve cumplido un ciclo en Donde nadie te llama, balance de su obra y, por tanto, de su vida (“Y al decir mi vida quiero decir mi poesía). “Esta casa es contigo” podría haber sido también un buen título para este libro, pero es sobre todo una confirmación y una mirada hacia el futuro: la poesía es la casa que el poeta abre para la entrada cómplice –no necesariamente cómoda o complaciente- del lector, una casa prestada. No sabemos lo que nos espera, pero sí lo que haya de venir tutelado por la misma actitud rebelde e indiscreta y por el mismo compromiso con el lector que han hecho de ésta una de las aventuras poéticas más estimulantes e imprescindibles de las últimas décadas.”

Del prólogo de Leopoldo Sánchez Torre

La próxima sesión será el martes 28 de junio a las 19.00. Contaremos con la presencia del propio autor.


Fernando Beltrán

junio 10, 2011

Nacido en Oviedo en 1956, se trasladó a Madrid en 1964, donde actualmente reside. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense.

En 1982, obtuvo con “Aquelarre en Madrid” el accésit del Premio Adonáis, en el mismo año que Luis García Montero ganó dicho premio con “El jardín extranjero”. “Aquelarre en Madrid” ha sido reeditado dos veces con posterioridad.

La poética del autor quedó definida a través de dos manifiestos. En 1987 publicó el manifiesto “Perdimos la palabra” en el diario “El País”, y posteriormente también fue el autor de “Hacia una poesía entrometida”, aparecido en la revista Leer en 1989. Este segundo manifiesto es de gran importancia para entender al autor como “poeta entrometido”, como así se define él mismo. Con anterioridad el poeta había sido uno de los fundadores del sensismo, 1980, un movimiento que supuso un rechazo generacional a las estéticas culturalistas de los años setenta.

A lo largo de los años ha publicado más de diez poemarios. Su obra ha sido traducida parcialmente a quince idiomas y de forma completa al francés en un libro titulado “L’Homme de la Rue” por la editorial L’Harmattan. Ha sido fundador del Aula de las Metáforas, una biblioteca poética a la que el autor donó mil quinientos ejemplares, y que se encuentra ubicada en la Casa de Cultura de Grado (Asturias).

En la actualidad es director de la revista poética “El hombre de la calle”. Además de poeta, es profesor del Instituto Europeo de Diseño, de la Escuela Superior de Arquitectura y es fundador del estudio creativo El Nombre de las Cosas, estudio que ha dado nombre a empresas como Amena, Faunia u OpenCor

La poética de Fernando Beltrán ocupa un lugar singular dentro de la poesía española contemporánea, ya que por una parte no se le puede adscribir a una corriente poética concreta pero a la vez es incluido por la crítica en varias de ellas. Esta aparente contradicción se explica por la riqueza de matices de su poesía, que presenta las siguientes características:

a) Poesía “desde” la experiencia: Como el autor ha señalado en varias ocasiones, y aparece reflejado en la introducción escrita por Leopoldo Sánchez Torre para la antología “El hombre de la calle”, la poesía de Fernando Beltrán tiene como punto de partida la experiencia del autor. La experiencia no es el fin del poema, sino tan sólo su principio. El poeta redacta su poesía sin saber su dirección final pero su escritura tiene su origen en la experiencia vital del poeta.

b) Poesía social o “entrometida”: En la poesía de Fernando Beltrán, el hombre no es sólo un individuo sino que también forma parte de la colectividad. Es lo que el poeta denomina “el hombre de la calle”, con todas las circunstancias que le rodean, en especial en su entorno urbano. El sujeto poético sabe que tiene la partida perdida pero no se rinde y se descara y se rebela en un continuo inconformismo y rebeldía que denuncia y habla con libertad.

c) Elementos de irracionalismo y surrealismo: El poeta parte de una experiencia cotidiana, pero dicha experiencia puede no sólo transcender la experiencia diaria sino transcender la racionalidad del ser humano y su entorno, a través tanto de imágenes surrealistas como de elementos que lo acercan en ocasiones al irracionalismo. El yo poético se ve transformado por planos del subconsciente que emergen tanto en su conciencia individual como en la colectiva.

d) El amor y el romanticismo: El amor surge como una gran constante en la poesía del poeta, como el verdadero “entrometimiento”, “viaje sin fin / a la mujer poema” en cada mujer, inalcanzable en su sentido más becqueriano, amada invencible como reza uno de sus títulos, pero rozada desde las propias experiencias del autor. El poeta transforma la residencia en la tierra en residencia en el cuerpo, verdadero catalizador de su espíritu vital. Como señala el autor, el amor suele ser punto de llegada de sus poemas.

 

Poemarios

•             “Aquelarre en Madrid”, Rialp, 1983, accesit Premio Adonáis (segunda edición Ediciones Vitruvio 1998, tercera edición Ediciones Vitruvio 2005).

•             “Ojos de Agua”, El Observatorio, 1985.

•             “Cerrado por reformas”, La Favorita, 1988.

•             “Gran Vía”, Libertarias, 1990.

•             “El Gallo de Bagdad y otros poemas de guerra”, Endymión, 1991.

•             “Amor ciego”, Huerga y Fierro, 1995.

•             “Bar adentro”, El Barco Ebrio, 1997. (segunda edición 1998, tercera edición 1999, cuarta edición 2000, todas en Diarios de Helena).

•             “La semana fantástica”, Hiperión, 1996.

•             ”El hombre de la calle”, Maillot Amarillo, 2001. Antología.

•             “Trampas para perder”, El Barco Ebrio, 2003.

•             “L’Homme de la Rue”, L’Harmattan, 2004. Antología en francés.

•             ”La amada invencible. 80 poemas incurables”, KRK, 2006. Antología de poesía amorosa.

•             ”El corazón no muere”, Hiperión, 2006.

•             ”Mujeres encontradas”, Sins Entido, 2008.

EXTRACTOS.

 “Además de la poética de las palabras, creo en su ingeniería. Los nombres tienen que ser útiles y a veces el mejor no es el que más te gusta a ti, sino el que mejor va a funcionar”.

 Pero ¿cómo trabaja un nombrador? “En un estudio pequeño, con mis libros. Cuando alguien viene a contarme su historia, porque quiere montar un hotel rural o lanzar un vino con su viñedo, trato de conocer lo más posible aquello sobre lo que trabajo. Los nombres salen de dentro de lo que se quiere nombrar. Yo soy como una comadrona, ayudo a tirar del nombre”.

 “Se ha producido una revolución en estos años, en la que imagino que he tenido algo que ver. Antes ibas por la calle viendo los nombres de las cosas y era un puñetazo tras otro, ahora te llevas agradables sorpresas, piensas: se lo han currado. Por fin la gente le da un valor a los nombres”.


Estamos leyendo: La cripta de invierno

junio 2, 2011

La nueva novela de Anne Michaels, La cripta de invierno, abarca aproximadamente el período comprendido entre el final de la Segunda Guerra Mundial y el término de la década de los 60. Está localizada en Egipto, Canadá, Gran Bretaña y Polonia. Se inicia en el Nilo, donde un joven ingeniero inglés, Avery Escher, está encargado de supervisar el desmantelamiento del Gran Templo de Abu Simbel y su puesta en pie en la nueva ubicación en el río. Avery y Jean, su esposa canadiense que es botánica, están inquietos por el desenlace de la historia del que son cómplices, el hecho de permitir que la réplica sustituya al original y este sea olvidado. En su casa flotante, agobiados por el calor, avivan su relación intercambiando sus recuerdos y disfrutando de su amor. Dos hechos alterarán su rutina: la destrucción y el éxodo de los pueblos anegados por la presa de Assuan, daño que verán sufrir a los nubios en carne propia y, en segundo lugar el embarazo de Jean.

Ese embarazo cambiará su relación originando una segunda parte de regreso a Canadá con nuevos personajes y unas inquietantes perspectivas.

El lenguaje del libro es genuinamente lírico y poético; no obstante, se divide en dos tipos: los recuerdos profundos y evocadores conectados al banco de memoria y las frases cálidas, tiernas y sentimentales que apelan directamente al corazón. La mezcla de ambas es exquisita y reparadora mientras simultáneamente un ápice determinista tiñe de pesimismo el relato. La trama aparentemente deslavazada incluye documentos, testimonios, ensayos y anexos que lejos de enturbiar el hilo, lo enriquecen más. Poco a poco se van concretando y desapareciendo, momento en el que Michaels coloca a los personajes expuestos, desnudos ante sus sentimientos y esclavizados a vivirlos.

La próxima reunión será el martes 7 de junio a las 19.00


Anne Michaels

junio 2, 2011

 

Anne Michaels (15 de abril de 1958) es una poeta y novelista canadiense.

Anne Michaels nació en Toronto , Ontario , en 1958. Michaels asistió a laVaughan Road Academy y, posteriormente, la Universidad de Toronto , donde es profesora adjunta en el Departamento de Inglés. Su primer libro, El peso de las naranjas (1986), un volumen de poesía, fue galardonado con el Premio de la Commonwealth . Recibió el Premio Nacional de la revista , el Premio de la Asociación Canadiense de los autores de poesía y una nominación para el Premio del Gobernador General por su segunda colección, Miner’s Pond (1991). Michaels es mejor conocida por su novela Fugitive Pieces (1996) que explora la posibilidad del amor y la fe después del Holocausto . La novela ganó el Premio Naranja , los libros en Canadá Primer Premio de Novela , y el libro Premio Trillium .

Michaels continúa su carrera como poeta y novelista, así como la de compositora musical para teatro, campo en el que también ha destacado.

 Se refiere a sus novelas como pequeñas maletas en las que aspira a meter un mundo. “Si no doblas bien las cosas, no cierran”, explica Anne Michaels (Toronto, 1958). En su segunda novela, La cripta de invierno (Alfaguara), la escritora ha empacado con esmero la construcción de la presa de Asuán en Egipto, la Varsovia de la Segunda Guerra Mundial, la construcción del paseo marítimo de Saint Lawrence en Ontario y el Toronto de finales de la década de los sesenta. La historia de un joven matrimonio y de un artista polaco exiliado en Canadá envuelve estos tres lugares, estos tres momentos históricos, con los que Michaels quería arrastrar a sus lectores a un viaje alrededor del destierro, el recuerdo y la memoria. “¿Qué significa la desposesión? He tratado esta pregunta desde la confluencia de los planos histórico y personal”, dice sentada en una trattoria en Toronto. “Los acontecimientos pueden ser monumentales pero los experimentamos de forma gradual. Cuando vivimos las cosas en presente, son algo distinto, gran parte de la historia ocurre en la esfera de lo cotidiano”.

 Michaels tiene fama de reservada. En 1986 publicó su primer poemario, al que siguieron otros dos títulos en verso. Su salto a la novela fue Piezas en fuga (Alfaguara, 1998). Con ella llegaron premios como Orange Prize y Trillium Book Award, una adaptación cinematográfica y también la atención mediática. John Berger dijo que era el libro más importante que había leído en los últimos 40 años. Aquella historia sobre un niño judío que es rescatado por un profesor durante el Holocausto, crece en Grecia y pasa su juventud en Toronto situó a la escritora en primer plano, un espacio con el que no acababa de sentirse cómoda. Las preguntas sobre su vida eran recurrentes, como también su negativa a contestarlas.

 Ha tardado 12 años en sacar su siguiente novela. Durante ese tiempo, Michaels ha compaginado la escritura con su trabajo en un programa de posgrado en la Universidad de Toronto, en el que ayuda a un estudiante por curso a terminar el borrador de una novela -“necesitas escuchar con mucha atención, pero resulta maravilloso ayudar”-. De madrugada, entre la una y las cinco, se volcaba en su propia tarea. “Lo cierto es que esto me ha permitido disfrutar de mis hijos sin interferencias. Cuando escribes sobre el dolor y la pérdida, de alguna manera quieres tener un coto separado”.

 Ajena al entusiasmo olímpico que a finales del pasado febrero inundaba Canadá, la escritora mantiene un halo de timidez y reserva, vestida con un gran abrigo negro, su cara enmarcada por la larga melena de rizos. Baja la mirada buscando la palabra adecuada para cada respuesta. Dice que mientras escribe sólo lee libros de no ficción que le permiten profundizar en temas relacionados con sus personajes. “Nunca siento que he investigado lo suficiente”. Datos de botánica, ingeniería o arte aparecen ensartados como las cuentas de un collar en La cripta de invierno. La información actúa como metáfora y su potente onda expansiva hilvana la trama, lo particular y lo general, la difícil travesía de una pareja y la destrucción definitiva de una historia.