Estamos leyendo: La lluvia amarilla

La lluvia amarilla es el monólogo del último habitante de un pueblo abandonado del Pirineo aragonés. Entre «la lluvia amarilla» de las hojas del otoño que se equipara al fluir del tiempo y la memoria, o en la blancura alucinante de la nieve, la voz del narrador, a las puertas de la muerte, nos evoca a otros habitantes desaparecidos del pueblo, que lo abandonaron o murieron, y nos enfrenta a los extravíos de su mente y a las discontinuidades de su percepción en el villorio fantasma del que se ha enseñoreado la soledad.

    En el pueblo de Ainielle ya sólo quedan el narrador y su mujer,  Sabina, acosados por los recuerdos de sus dos hijos muertos, Camilo y Sara, así como el de Andrés, aquel que les abandonó, en busca de una vida mejor. Poco a poco el matrimonio se ha visto obligado a ver cómo los demás habitantes han abandonado gradualmente el pueblo. Sabina, se va abismando cada vez más en la melancolía, sin que el protagonista pueda hacer nada. Durante las noches no puede dormir y recorre Ainielle a la luz de la luna, seguida por su marido que la observa preocupado. Una noche, sin embargo, se siente sin fuerzas para partir en su búsqueda y al amanecer, cuando descubre que no está compartiendo su lecho tiene un escalofrío. Tras buscarla por todas partes la encuentra ahorcada en el molino. Ahora ya no queda nadie que pueda llevar con él el peso insoportable del pasado.

A partir de entonces, el narrador se ve obligado a vivir solo, con la única compañía de su perra, viendo como se van derrumbando las casas de los primeros vecinos que comenzaron el éxodo por el viento y por la nieve. En medio de su soledad, al viejo se le aparecen los fantasmas del pasado, como el de Sabina, que le acompaña en el delirio febril que le provoca la mordedura de una víbora. Enfermo y cansado espera que le llegue la muerte mientras recuerda…

    La lluvia amarilla confirma en Llamazares el léxico vivo, preciso y genuino, la autenticidad artística y las dotes de creación de un clima poético y un universo personal que acreditan en él a uno de nuestros más valiosos narradores.

La próxima reunión será el martes, 4 de diciembre, a las 19.00

Una respuesta a Estamos leyendo: La lluvia amarilla

  1. Marita dice:

    Hacía mucho que no leía un libro tan entretenido de principio a fin, tanto así que prácticamente me pasó inadvertido el hecho de que carece de diálogo. A pesar de contar experiencias tristes, me pareció más melancólico que desdichado. Me gustó mucho.

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