Estamos leyendo: Otra vuelta de tuerca

marzo 12, 2014

Otra vuelta de tuercaLa narración comienza con grupo de gente reunido para intercambiar historias de terror. Uno de los asistentes afirma conocer una historia espantosa, terrible, peor que todas las que se han contando. Encarga a su criado que le remita el manuscrito que recibió de una mujer muerta hacía unos años. En él, la mujer narra en primera persona los enigmáticos sucesos que experimentó durante su trabajo como institutriz de dos niños sometidos a una maléfica influencia.

De forma magistral, el autor consigue que el lector se convierta en asistente a la reunión y espere con expectación el relato de la historia. La institutriz narra como a la edad de 20 años se trasladó a Londres y aceptó la oferta de un hombre seductor, atractivo, “un perfecto caballero” que la cautivó desde el principio. El hombre era el tutor de sus dos sobrinos huérfanos, un niño de 10 años y una niña de 8. Su situación personal y profesional le impedía poder hacerse cargo de ellos y los había enviado a una residencia en el campo que estaba a cargo de la señora Grose.

La joven llega a la residencia nerviosa por asumir una responsabilidad ante la que no se sentía preparada, pero pronto encontrará encantada con su trabajo y con la compañía de los niños. Sus temores iniciales se disiparán hasta que una serie de sucesos extraños y enigmáticos comportamientos darán un giro a su situación. Los dos niños aparecen ante sus ojos como inocentes, delicados, dulces, encantadores y sensibles, pero se verán bajo la amenaza de unas apariciones fantasmagóricas que se convierten en influencias maléficas.

La institutriz se tomará su trabajo como una cruzada personal para proteger y defender a las dos criaturas más desamparadas y adorables del mundo. Pero el desarrollo de los acontecimientos y la revelación de sucesos oscuros relacionados con el pasado de los niños y de su antecesora en el cargo, provocarán que el lector dude en todo momento sobre la realidad que la protagonista está narrando.

La próxima sesión será el martes 1 de abril a las 19.00.


Henry James

marzo 11, 2014

Henry_James_by_John_Singer_Sargent_cleanedHenry James (Nueva York, 15 de abril de 1843 – Londres, 28 de febrero de 1916).

En sus obras prefiere el drama interno y psicológico, y es un tema habitual suyo la alienación. Sus primeros trabajos son considerados realistas, pero de hecho durante su larga carrera literaria mantuvo un gran interés en una variedad de movimientos artísticos.

El sentimiento de ser estadounidense en Europa es un tema recurrente en sus libros, que contrastan la inocencia norteamericana (una gran bondad unida a una ignorancia absoluta de la cultura y sociedad europeas) con la sofisticación del Viejo Continente.

A partir de 1890 el tema de la inocencia presenta una nueva faceta. Los años anteriores han sido amargos: su padre, su madre y uno de sus hermanos menores han muerto, novelas como Las bostonianas no han tenido la recepción esperada y sus obras teatrales han fracasado. Todo ese dolor y decepción se reflejarán a través de historias de fantasmas Otra vuelta de tuerca, El rincón feliz, Sir Edmund Orme). En ellas, el contraste se situará entre el mundo real y el supranatural.

El estilo tardío de James está frecuentemente marcado por oraciones largas y digresivas y pasajes muy descriptivos que posponen el verbo por un espacio mayor de lo normal.

Henry James padecía un tartamudeo atenuado. Lo consiguió superar al desarrollar el hábito de hablar muy despacio y prudentemente. Ya que creía que la buena literatura debía parecerse a la conversación de un hombre inteligente, el proceso de dictado de sus trabajos puede, quizás, ser la razón para un cambio en su estilo de oraciones directas a oraciones conversacionales. La prosa resultante es a veces barroca.

Durante la mayor parte de su vida fue un expatriado en Europa. Su abuelo paterno amasó una fortuna considerable, y su padre decidió que sus hijos se educaran entre Europa y Estados Unidos para que pudieran conocer el mundo por sí mismos. En 1875 se plantea establecerse en Nueva York y dedicarse a escribir, pero en 1876 se encuentra ya residiendo por tiempo indefinido en Europa. Después de residir en París se estableció en Londres, donde tuvo una intensa vida social, hasta que en 1898 se mudó a Lamb House, en Sussex. Se nacionalizó británico en 1915, en protesta por la no intervención de su país en la Primera Guerra Mundial  en favor de los aliados, y murió al año siguiente.

 James no conseguía demasiado dinero de sus libros; sin embargo, se codeaba con las clases ricas. Aunque no era realmente uno de ellos, James había crecido en una familia pudiente y podía observarlos de cerca y comprender sus problemas. Afirmó una vez que algunas de las mejores ideas para sus historias las obtuvo frecuentando ese tipo de reuniones.