LA MAGIA DE LA LECTURA, por Victoria Cerdeira.

mayo 9, 2014

La magia de la lectura

Me gustaría por medio de este escrito poder comunicar todas las ventajas y las buenas sensaciones que se pueden experimentar a través de la lectura, y aunque para ello se tenga que robar una pequeña parte de tu tiempo, queda gratamente compensado por todas las emociones que aporta.
A través de ella se puede remontar el vuelo imaginario y visitar, por ejemplo, lugares y culturas tan exóticas como la japonesa, y dejándote llevar de la mano de Alessandro Baricco lograr introducirte en una historia tan sumamente sensible y etérea como su maravillosa novela “Seda”. O bien, y esta vez con Lisa See, en “El abanico de seda”, poder implicarte en las vivencias de aquellas mujeres chinas que fueron capaces de inventar su propia lengua para sobrevivir a tantas injusticias. Incluso llegar a estremecerte con la dureza que se desarrolla en “La piedra de la paciencia”. También a través del inolvidable Antonio Tabucchi con su famosa “Sostiene Pereira” recorrer y disfrutar Lisboa de la mano de su afable protagonista.

Sería muy largo citar las historias que por medio de todos los personajes fueron capaces de transmitir tantas sensaciones, unas agradables, otras de humildad, de odio, duras, sensuales, apasionadas, de incertidumbre , amorosas ,prepotentes, de desamor, violentas ,de soledad y de angustia con un contenido a veces casi asfixiante, pero que todas forman parte de esa magia que proporciona la lectura.

Para mi es doblemente positivo, cuando todas estas sensaciones se comparten en grupo, con la ventaja de que siempre se pueden obtener lecciones tan importantes, como la agradable, pero al mismo tiempo difícil virtud de comunicarse, respetando el turno de las propias compañeras, valorando sobre todo el saber escuchar con respeto sus diferentes opiniones, que aunque a veces estén distantes de las propias, son muy positivas ,porque a través de ellas da la sensación de que se amplia aún mas el relato. Sobre todo en las tardes frías de invierno, y con la calidez de vuestra presencia, es un placer compartir todos estos bellos relatos que a la mayoría ya nos crearon verdadera adicción.

Victoria Cerdeira

 


Estamos leyendo: Los parentescos

mayo 7, 2014

Los parentescosCarmen Martín Gaite solía decir que no importaban los años que tuviese un autor, una autora: siempre debía intentar que su última novela fuera mejor que la anterior y, cuando creyese que no iba a lograrlo debía dejar de escribir. Martín Gaite cumplía su palabra y si se internó por las páginas de Los parentescos fue, sin duda, porque esperaba escribir la mejor de sus novelas. Todo indica que así hubiera sido, todo indica, de algún modo, que así es, pues los ventiún capítulos que llegó a terminar constituyen una indagación extraordinaria sobre el origen del carácter y son quizá las mejores páginas que hayamos leído sobre los nuevos parentescos furto de las nuevas relaciones sociales.

Baltasar, un niño que atravesará varias edades a lo largo de la novela, trata de hacerse un hueco, su propio hueco en la casa familiar, allí donde conviven su madre, sus tres medio hermanos, su padre cuando aparece, la criada Fuencisla que busca con desesperación una vida propia y, en el piso de arriba adonde se llega a través de una puerta disimulada por un tapiz, los abuelos de sus hermanos. Baltasar, Baltita, guardará silencio hasta los cuatro años. Sólo después de asistir a una función de títeres, sólo después de comprender el papel de la ficción en la vida de las personas, se atreverá a tomar la palabra, y Baltita irá viendo los quiebros que da la vida de sus hermanos, de sus padres, de Fuencisla, irá penetrando en el juego de las transformaciones, allí donde a veces mister Hyde consigue imponer su voluntad al doctor Jekyll, y otras veces es una libélula bondadosa quien se adentra en el alma de las personas.

Con sentido del humor y también con un sorprendente sentido de lo oscuro, de lo difícil, de lo terrible, con su dominio magistral del tiempo y de la voz narradora en el relato, con el exacto conocimiento de los enlaces que unen las acciones de las personas, Martín Gaite estaba escribiendo una novela impresionante, aunque la muerte le impidiera llegar a su final.

La última sesión de este curso será el martes 3 de junio a las 19.00


Carmen Martín Gaite

mayo 7, 2014

gaiteCarmen Martín Gaite nació en Salamanca el 8 de diciembre de 1925 Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca, donde conoció a Ignacio Aldecoa y a Agustín García Calvo. En esa universidad tuvo además su primer contacto con el teatro participando como actriz en varias obras. Colaboró en varias revistas como Trabajos y Días en Salamanca y Revista Nueva en Madrid. Se trasladó a esta ciudad en 1950 y se doctoró en la Universidad de Madrid con la tesis Usos amorosos del XVIII en España. Ignacio Aldecoa, cuya obra estudiaría posteriormente, la introdujo en su círculo literario, donde conoció a Josefina Rodríguez, Alfonso Sastre, Juan Benet, Medardo Fraile y Jesús Fernández Santos y Rafael Sánchez Ferlosio, con quien se casó en 1954. De esta manera se incluyó en la que sería conocida como la Generación del 55 o Generación de la Posguerra.
Comienza su carrera literaria con El balneario obteniendo en 1955 uno de los premios literarios de mayor prestigio en España, el Café Gijón. Tres años después presenta la que sería su obra señera, Entre visillos, al Premio Nadal, ganándolo.
Escribe dos obras de teatro, el monólogo A palo seco en 1957, que fue representado en 1987, y La hermana pequeña en 1959, rescatada en 1998 por el director de teatro Angel García Moreno y estrenada el 19 de enero de 1999 en Madrid.
Durante la década de los sesenta continúa cultivando la narrativa, con obras tan importantes como La ataduras (1960) o Ritmo lento (1963), pero es en los setenta cuando vemos la versatilidad de Martín Gaite. Publica sus dos ensayos sobre el proceso contra Macanaz además de su tesis, recopila su poesía en A rachas (1976), y una de sus obras cumbre, la novela Retahílas, sale a la luz en 1974. También a esta década debemos su primera recopilación de relatos, Cuentos completos. Su faceta periodística se caracteriza por su etapa de redactora en los comienzos de Diario 16.
Su matrimonio con Rafael Sánchez Ferlosio duró unos años antes de acabar en separación, en los cuales tuvieron una hija, Marta, a quien dedicó el cuento La reina de las nieves. Falleció antes que ella.
Entre otros logros, Martín Gaite destaca por haber sido la primera mujer a la que se le concede el Premio Nacional de Literatura con El cuarto de atrás en 1978, y por haber ganado en 1994 el Premio Nacional de las Letras por el conjunto de su obra. Fue una de las personas más, y mejor, premiadas del mundo de la literatura; obtuvo el Príncipe de Asturias en 1988 compartido con el poeta gallego José Ángel Valente [1929-2000], el Premio Acebo de Honor en 1988 como reconocimiento a toda su obra, el Premio Castilla y León de las Letras en 1992, Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes en 1997, Pluma de Plata del Círculo de la Escritura otorgada en junio de 1999 y cuya ceremonia fue retransmitida por videoconferencia a través de Internet, algo sin precedentes, hasta aquel momento, en el mundo literario. Con su ensayo Usos amorosos de la posguerra española recibió en 1987 el Premio Anagrama de Ensayo y el Libro de Oro de los libreros españoles. Esta obra dispara sus ventas, y desde entonces las obras de Carmen Martín Gaite están siempre entre las más vendidas en España, siendo espectacular su éxito en la Feria del libro de Madrid, donde solía ser su obra de cada temporada la más vendida de la feria.
Cultivó también la crítica literaria y la traducción destacando en autores como Gustave Flaubert [1821-1880], Rainer Maria Rilke [1875-1926] y Emily Brönte [1818-1848], colaboró, asimismo, en los guiones de series para Televisión Española Santa Teresa de Jesús (1982) y Celia (1989), serie infantil basada en los famosos cuentos de la escritora madrileña Elena Fortún (1886-1952).
Publica dos enormes éxitos de crítica y público, Lo raro es vivir en 1997 e Irse de casa en 1998, y en 1999 se publica y representa La hermana pequeña y recopila en Cuéntame, con la colaboración de la Emma Martinell Gifre, ensayos y cuentos escritos entre 1953 y 1997.
En 2000 se le diagnostica un cáncer que cerca de mes y medio después acabará con su vida el 23 de julio en una clínica de Madrid. Es enterrada en El Boalo, donde residió sus últimos años en la casa familiar y donde están enterrados sus padres y su hija.