Apuntes sobre una discusión: Del ojo al hueso

mayo 31, 2011

Si partimos de la base de que en España no se lee poesía, o no se lee toda la que se debiera, si al hacer memoria de lo leído nos damos cuenta de que en los últimos años se ha escrito grandes poemas que desconocíamos; entonces es el momento de enfrentarnos a ella con la decisión suficiente como para apartar de nuestro pensamiento la idea de que la poesía es algo lejano, críptico, algo que se lee por obligación pero que no se entiende.

Una vez que, tomada la decisión, el lector se enfrenta a la lectura, espera encontrarse con un poema narrativo o simbólico, sencillo o complicado, que le haga entender lo que lee. Pero en el caso de Olvido García Valdés no ocurre lo que se espera, y es posible que el lector bienintencionado tropiece sin querer con las nuevas formas de expresión, que en los últimos años han fermentado en el panorama poético.

 Del ojo al hueso es un poemario que trata de resumir una trayectoria vital, un paseo desde la vida retratada en los ojos de las aves, hasta la muerte. Démonos cuenta de que no es más que la misma temática que se repite, que preocupa, desde, por ejemplo, Jorge Manrique.

 Un poemario que nos expresa las inquietudes sobre la vida y la enfermedad y la soledad y el lenguaje y la falta de lenguaje, o dicho de otra manera, la muerte. Y que la importancia de este conjunto de poemas reside en la forma de decir, de expresar, de unir palabras que formen imágenes y por ende, sentimientos.

Patricia Núñez.

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Apuntes sobre una discusión: Sobre los acantilados de mármol

mayo 3, 2011

Nos encontramos ante un libro de tono mítico y simbólico que fue publicado en Alemania a finales de 1939.

El narrador y su hermano Otón viven en la Ermita de las Rudas, un bello lugar enclavado en los acantilados de mármol, en un país denominado La Marina.Anteriormentese habían visto involucrados en las guerras que su país sostenía con los países colindantes; ya cansados, ya decepcionados, decidieron retirarse a la ermita y practicar el estudio de la botánica.

Pronto se ven amenazados por las huestes de los bosques y las revueltas provocadas por el Guardabosque Mayor. Gradualmente se dan cuenta del alcance de ese azote que resulta devastador en el momento en que, buscando una orquídea, se encuentran conla Barracade los Desolladores: el lugar donde los habitantes de los bosques descuartizan a sus víctimas.

El narrador es consciente de que se avecinan nuevos tiempos y que estos tan sólo acarrearán una consecuencia: la venida de la nada, el fin, donde el hombre no puede aferrarse.

Es el Guardabosque Mayor el que representa este nihilismo, esta nada que se permite sembrar y que vacía de contenido a los hombres y a las cosas. En cierta manera también lo sufren los protagonistas cuando hablan del tedio que los acomete (spleen).

Aún faltan detalles de tinte simbólico como las víboras que morabanla Ermitade las Rudas, la personalidad del padre Lampros, la flexibilidad temporal del relato: desde la antigua Grecia (se mencionan templos de dioses), la Edad Media (aparecen armas) hasta la actualidad (alusiones a la guerra).

Precisamente por su carga simbólica, viviente, pujante, se trata de una lectura que no pretende dejar indiferente al lector: bien por su profunda y contundente prosa, bien por su generosa recreación de un rico y sugerente universo, que no es más que  la repetición de los paisajes de la vida de Jünger.

 

 


Apuntes después de la discusión de El jardín de los Finzi-Contini

marzo 30, 2011

La acción se desarrolla en Ferrara, en dónde se desarrollan la mayor parte de las novelas del autor, lugar donde pasó su infancia. Los Finzi-Contini (el profesor Ermanno, Olga, Micòl ―de la que se enamora el protagonista narrador que no tiene nombre―, Alberto, y Regina). Comienza la novela con el suspenso de matemáticas del protagonista, que coge la bicicleta, se va y se encuentra en el muro del jardín de los Finci-Contini. Micòl lo llama, y juntos se van a una cueva. Él piensa quedarse allí y desaparecer. Es el año 1929. Final de la primera parte. Han pasado nueve años cuando volvemos a saber de él, en 1938 pasa al otro lado del muro del jardín los Finzi-Contini. Participa en los torneos de tenis que se organizan en la casa de estos, porque a los judíos se les había echado del club de tenis. Su padre, de ideas fascistas, no era un judío de clase alta como los Finzi-Contini, con un fuerte orgullo de clase. Las medidas represivas se notan al principio sólo por pequeños signos, quizás los más ingenuos no las ven, después es como una rueda gigante que lo arrastra todo. Me recuerda otra gran novela que hemos leído el año pasado: El Gatopardo. Es muy curioso, hay personas hoy en día que se jactan de no tener ideas políticas, de vivir al margen de la política, pero eso es falso, y en situaciones en las que las contradicciones se agudizan no queda más opción que decantarse en un sentido u otro, eterno tema que trata por ej. Graham Greene en sus novelas (El americano impasible), porque sino la marea te arrolla. Es una novela de melancolía, de añoranzas, pero no de un tiempo pasado que puede volver, sino de lo que pudo haber sido y nunca fue porque algo lo truncó, porque el fascismo se metió como una gran ola en las vidas de todos. Pero la vida continua y las costumbres de la aristocracia continúan, su elegancia, pero ahora necesita atraer gente, necesitan, a su modo, defender sus ideas, su supervivencia como clase. La historia de amor se entrelaza con una reflexión sobre la juventud, sobre sus ideales y sobre la situación política que les ha tocado vivir. Es una novela lenta, aunque pasen muchos años, que se regodea en los detalles, en las descripciones minuciosas. Una prosa espléndida, elegante, perfecta. Una prosa poética. Habla también de la situación literaria de la época. Narrado en primera persona. Es una novela muy aristocrática (escena en el carruaje). Final de la segunda parte. Las tesis que hacían, ella en Venecia y él en Bolonia, ella sobre Emily Dickinson y él sobre Carducci. Las llamadas de teléfono, tan actuales. La amistad con Alberto, ella estaba en Venecia. Discusiones con Malnate (comunista), Alberto no intervenía. Ascensión del fascismo contado a través de Malnate. Las cenas, cada vez más frecuentes. Trabajaba en la biblioteca del profesor Ermanno. Las cartas de Carducci. La progresión en las medidas tomadas por el fascismo afectan ya, sin remisión, a todos los judíos y convulsionan los cimientos de su propia familia. El beso. Comida de pascua. Fin de la tercera parte. La  llama repetidamente por teléfono hasta que consigue verla cuando está enferma: la escena de la cama, su pasión, que contrasta con la sangre fría de Micòl, que no pierde las formas (aristocracia). Después ella le habla de la imposibilidad de que surgiera entre ellos el amor, porque el amor es un deporte cruel en el que se dominan y se despedazan dos personas, como dice Baudelaire, y ellos son buenos. Prohíben las reuniones en la casa de los Finzi-Contini y sólo acuden él y Malnate. Escenas de celos de él hasta que ella le dice que sólo vaya dos días. Salidas con Malnate. Cenas, charlas sobre poesía. Le lee una poesía suya. Visita a un prostíbulo. Le confiesa su amor por Micól y lo que pasó. La acción pasa en un año. Charla con su padre sobre Micòl y deja de verla. Sospechas de que Micòl tiene un romance con Malnate. Incursión en el jardín y fin de la novela. Es una forma de denuncia del fascismo en la que no hay ningún episodio cruento ni siquiera de violencia, pero que nos deja sin embargo un profunda amargura porque describe a la perfección la ruptura completa de las vidas  de los judíos ( y de todos los que se opusieron a él, añado yo) que éste supuso. Es un libro de sentimientos, en definitiva en lo que se transforma cualquier realidad vivida, quizás sea un libro de desesperanza, pero al finalizarlo aún recordamos la frase que la niña dice en la visita a las  etruscas. Una frase de esperanza, por lo menos de no olvido. La novela es, quizás, un  homenaje, un recuerdo, a esas vidas muertas porque no llegaron a ser.

 Carmen Menéndez

 


Apuntes sobre una discusión: Poeta en Nueva York

marzo 14, 2011

Publicamos los apuntes sobre Poeta en Nueva York elaborados por Patricia.

No es fácil leer al Federico de “Poeta en Nueva York”, puesto que se nos aleja de la visión más asequible de sus anteriores trabajos. Quizás en este caso la lectura deba ir condicionada por el conocimiento de  la situación del escritor en ese momento: el viaje a la ciudad de Nueva York supone para Lorca un alejamiento de las cosas que le resultan desagradables o insalvables -como la situación política de España -. Además, García Lorca se encuentra con una ciudad extraña, insolidaria, áspera. Todo ello, sumado a que su visita coincidió con la crisis económica de 1929, se ve reflejado en su poesía.

Una poesía cargada de simbolismo, que busca epatar al lector usando asociaciones de palabras que nada tienen que ver, fiel herencia del superrealismo. Una poesía que pretende ser una crítica feroz a la sociedad americana, que aparta y maltrata a  las minorías, que se conforma en “una multitud que vomita”, que no responde a las expectativas de García Lorca.

 “Nueva York (oficina y denuncia)”.

 Yo denuncio a toda la gente

que ignora la otra mitad,

la mitad irredimible

que levanta sus montes de cemento

donde laten los corazones…

…..     ….    ….    ….    ….   

¿Qué voy a hacer? ¿Ordenar los paisajes?…

…   …   …   …   …   …   ..

No, no; yo denuncio.

Yo denuncio la conjura

 de estas desiertas oficinas

que no radian agonías,

que borran los programas de la selva,

y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas

cuando sus gritos llenan el valle

donde el Hudson se emborracha con aceite.


Apuntes sobre una discusión: La plaza del Diamante

marzo 14, 2011

Una mujer, Natalia, se ve traspasada por una realidad más fuerte que ella. Conoce al que será su marido, Quimet, en una fiesta en la Plaza del diamante; él le cambia el nombre y ya durante toda la obra, hasta el final, será Colometa. No es baladí esta apreciación, puesto que es el primer síntoma de la aparente debilidad de carácter de la protagonista.
La novela comienza durante el espacio temporal de la República. Colometa se casa y se va desvelando el espíritu torcido de Quimet. Las palomas son el hilo en el que se va engarzando, como en el collar de perlas de la señora Natalia, una vida abocada a la miseria y desesperación, cuando Quimet desaparece en la guerra y Colometa debe seguir manteniendo a sus dos hijos pequeños. Mercé Rodoreda describe los entresijos del alma de Natalia, que encuentra su verdadero camino al casarse con el tendero que le vendía el grano para las palomas. Los símbolos, las imágenes, la naturaleza, todo ello conforma el universo de una mujer, aparentemente débil, como tantas otras.
Rodoreda relata la vida de Barcelona con auténtica fidelidad. La escritura de la novela se vale de un lenguaje sencillo y llano, que nos llega aún con más facilidad gracias al recurso del monólogo interior.

Patricia Núñez