Estamos leyendo… El palacio azul de los ingenieros belgas

noviembre 17, 2016

el-palacio-azul-de-los-ingenieros-belgasUn día de septiembre de 1927, Nalo entró a trabajar en el palacio azul de los ingenieros belgas como aprendiz de jardinero. Las primaveras y las revol,uciones llegaron al palacio antes que a ningún otro lugar e iniciaron al joven en la amistad y el amor, en la comprensión y en análisis. Fulgencio Argüelles, a través de un narrador certero que observa con ternura, nos acerca a los avatares personales e históricos de quienes vivieron y trabajaron en el palacio azul, y conforma un mundo particular que trasciende a lo universal, pues, como apuntó Eugenio D’Ors “el alma popular en todas partes la misma”

Con esta novela, Fulgencio Argüelles ganó el premio Café Gijón del año 2003.

La próxima reunión será el martes 13 de diciembre, a las 19.00


Fulgencio Argüelles

noviembre 17, 2016

fulgencio-arguellesNacido en la aldea allerana de Orillés (en asturiano y oficialmente, Uriés), estudió psicología en las universidades de Comillas y Complutense de Madrid, especializándose en psicología del trabajo y de las organizaciones. Después de una larga estancia en Madrid, en 1997 regresó a Asturias para residir en Cenera (Mieres), el lugar donde había pasado su infancia y su juventud.

Antes de la publicación de su primera novela recibió varios premios por sus relatos cortos, tanto en castellano (Aller, Guardo o Internacional de Meres) como en asturiano (Carreño, Lena o Bilordios de Pinón).

Ha publicado las novelas Letanías de lluvia, Premio Azorín de 1992; Los clamores de la tierra, una novela histórica ambientada en el reinado de Ramiro I; Recuerdos de algún vivir, Premio Principado de Asturias 2000 concedido por la Fundación Dolores Medio, y, su obra más conocida, El Palacio azul de los ingenieros belgas, con la que obtuvo el Premio Café Gijón 2003. También ha publicado los libros de relatos Del color de la nada y Seronda, éste último en asturiano y en colaboración con el pintor asturiano J. Enrique Maojo.

Escribe habitualmente artículos de opinión, así como críticas literarias en el diario El Comercio, donde mantuvo, durante cierto tiempo, una sección fija denominada Libros de siempre jamás. Por estos artículos le fue concedido el Premio de la Crítica que concede la Asociación de Escritores de Asturias (AEA) al columnismo literario en 2012.